La historia de Paula y Robert.

Valencia  Lunes 10 de septiembre del 1990


Paula sentía pánico a las alturas, sin embargo había que subir al doceavo piso del impresionante edificio de cristaleras enormes que estaba delante de ella, se quedo mirando hacía arriba con impresión y un nudo en la garganta.

Ese día, tenía una entrevista con alguien muy especial y no podía ahora echarse atrás.
Fueron días pensar mucho, de muchas dudas, de sí, pero... y si no? .
Cuándo el la llamo al teléfono (Robert) -Le dijo- Hola, Paula Ruiz?
-Sí dígame! - Dijo ella.
-Soy Robert, te acuerdas de mí?
Buff, como no se iba acordar de el?. Si no había podido quitárselo de su mente desde que el día que él le firmo su última publicación,

Paula le seguía desde hacía bastante tiempo,leía sus libros con interés, el trataba temas que a ella le interesaban mucho y más desde hacia dos años, que era cuando más necesitaba leer esa clase de lectura y guiarse por alguien que entendiera tanto de emociones y optimismo en momentos tan bajos de moral, que es como ella se encontraba ahora.
Su vida desde 1988 le había dado un giro de 360º.

Robert Millán era un exitoso hombre de negocios que con 40 años, ya tenia varias empresas y daba conferencias en varios sitios de la Comunidad Valenciana y otros sitios del país entre ellos a los universitarios que terminaban su carrera, era positivismo lo que el inculcaba. la fuerza del trabajo era la clave de su gran éxito en tan poco tiempo.
Su última publicación era un ejemplar en el cual hablaba de como había escalado tan pronto en el ámbito empresarial y como llego hasta allí con optimismo e inteligencia emocional. 

Paula andaba como ida, embelesada por la vida, por la calle desde aquella conversación que tuvieron y él le había anotado su número de teléfono y e-mail. Le comento su situación actual y el se comprometió ayudarle en todo lo que pudiera, lo cual a ella le había agradecido y extrañado a la vez,  ya que no se conocían de nada.

Alguien que era un total desconocido se ofreciera ayudarla?
-Ohh por fin!- Penso.  Ojala todo se pudiera solucionar poco a poco, sería el fin o el principio a todas sus plegarias?

Así fue como se puso en contacto con ella, él le había llamado y el corazón le funcionaba a mil por hora.
Estaba a punto de cruzar la gran vía y entrar dentro del impresionante edificio de oficinas que tenía frente a ella y volver a verlo. 

Comentarios

  1. En español se escriben signos de interrogación y exclamación al inicio y final. No es doceavo piso, sino DUOCÉCIMO piso. Ese piso no es la doce parte de nada. Faltan tildes y sobran expresiones mal utilizadas. Una revisión a la gramática no vendría mal antes de publicar.

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  2. Que grande inma cómo corrige! Una catedrática del castellano! (oh 😲 perdón ¡)

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